¿QUÉ ES LA GLÁNDULA TIROIDES Y QUÉ HACE?

El propósito de la glándula tiroides es producir, almacenar y liberar hormonas tiroideas en el torrente sanguíneo. Estas hormonas, también conocidas como T3 y T4 influyen en casi todas las células del cuerpo, y ayudan a controlar sus funciones. Si los niveles de estas hormonas tiroideas en la sangre están bajos, su cuerpo funciona más lentamente. A esta afección se la denomina Hipotiroidismo.

Si tiene demasiada hormona tiroidea en la sangre, su cuerpo trabaja más rápidamente. A esta afección se la denomina Hipertiroidismo. La cantidad de hormona tiroidea producida por la glándula tiroides es controlada por una glándula que se encuentra en el cerebro, llamada pituitaria o glándula hipófisis. Otra parte del cerebro, el hipotálamo, ayuda a la pituitaria.

* El hipotálamo envía información a la glándula pituitaria

* La pituitaria a su vez controla a la glándula tiroides

La glándula tiroides, la pituitaria y el hipotálamo trabajan juntos en el control de la cantidad de hormona tiroidea en su cuerpo. Con la pituitaria controlando la mayor parte de la acción, estos órganos trabajan en forma similar al termostato que controla la temperatura de una habitación.

Por ejemplo, así como el termómetro de un termostato mide la temperatura de una habitación, la glándula pituitaria mide en forma constante la cantidad de hormona tiroidea en su sangre. Si no hay suficiente hormona, percibe la necesidad de "encender la caldera". Esto lo hace liberando más hormona estimulante de la tiroides (o TSH), lo que indica a la tiroides que debe producir más hormona. La glándula tiroides entonces produce y libera hormona directamente en el torrente sanguíneo.

La glándula pituitaria percibe luego que la cantidad de hormona tiroidea en su cuerpo es la correcta. Con los niveles de hormona llevados ahora al nivel normal, la pituitaria disminuye la producción de TSH a sus valores normales.


¿QUÉ ES EL CÁNCER DE TIROIDES?


El cáncer de tiroides es un tumor maligno de crecimiento localizado dentro de la glándula tiroides. No es un tipo de cáncer común. En los Estados Unidos de Norteamérica, sólo 1 de cada 100 tumores corresponde a este tipo. De estos cánceres, del 65% al 80% son diagnosticados como carcinoma papilar de tiroides, del 10% al 15% como folicular , del 5% al 10% como medular , y del 3% al 5% como anaplásico . Si a usted, o a alguien a quien usted conoce, se le ha diagnosticado cáncer de tiroides, le agradará saber que las perspectivas del tratamiento son excelentes ya que la mayoría de ellos pueden ser extirpados totalmente mediante cirugía.

Sin embargo, este tipo de cáncer puede algunas veces reaparecer o extenderse a otras partes del cuerpo, aún muchos años más tarde. Por esta razón, los doctores recomiendan que quienes hayan tenido cáncer de tiroides, se realicen chequeos de rutina por el resto de sus vidas, para asegurarse de que el tumor no ha reaparecido o expandido. Particularmente, muchos médicos consideran que los exámenes dentro de los 5 a 10 años inmediatamente después de la cirugía, son fundamentales.


¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL CÁNCER DE TIROIDES?

El cáncer de tiroides es más probable que ocurra entre quienes han sido sometidos a radioterapia en la cabeza, cuello, o tórax, durante la niñez. La radiación fue utilizada comúnmente antes de 1960 para reducir amígdalas crecidas o adenoides, para tratar varios problemas de piel (tales como el acné), y para reducir el timo agrandado (un órgano interno del tórax) en los niños. El cáncer de tiroides es también más probable que ocurra si tiene un miembro de la familia que lo ha padecido. También se postula que la carencia de yodo en la dieta podría ser un factor predisponente para el desarrollo del tipo folicular. Sin embargo, esta enfermedad puede ocurrirle a cualquier persona, sin necesidad de presentar estos antecedentes.


¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL CÁNCER DE TIROIDES?

El cáncer de tiroides es a menudo descubierto por los mismos pacientes. Usted puede ver o sentir una protuberancia o nódulo en la parte anterior del cuello, o su médico puede notar un nódulo durante el examen físico de rutina. Afortunadamente, la mayoría de las veces, los nódulos son benignos, lo cual significa que no son de riesgo para la vida. Sólo 1 de cada 20 nódulos resulta ser maligno.

De hecho, los nódulos benignos de tiroides son muy comunes. Se estima que pueden estar presentes en más de la mitad de la población. Sin embargo, la mayor parte de ellos son tan pequeños que nunca son descubiertos, ni por el paciente, ni por el médico. Su doctor puede realizar el diagnóstico de un nódulo de tiroides con muy bajo riesgo o molestias para usted. Examinará cuidadosamente su glándula tiroides en búsqueda de otros nódulos o de bocio haciendo presión en ella (palpación de la glándula tiroides).

Una vez que el nódulo es descubierto, su médico probablemente le pregunte cómo se ha sentido últimamente y si ha experimentado algún síntoma que pueda atribuirse a los nódulos tiroideos.

Después de concluir con el examen físico y de completar su historial médico, el especialista requerirá más exámenes, que incluirán:

* Análisis de sangre (para medir el nivel de hormona tiroidea)
* Exámenes complementarios
* Punción aspirativa con aguja fina (para detectar si el nódulo contiene células cancerosas)

¿QUÉ ES UNA PUNCIÓN ASPIRATIVA Y POR QUÉ SE REALIZA?

Su especialista (endocrinólogo) puede utilizar una punción aspirativa con aguja fina para saber si un nódulo tiroideo es benigno o maligno. En este examen, se introduce una pequeña aguja en el nódulo a fin de extraer muestras de tejido o de fluido, las que luego son analizadas en un laboratorio. El examen es rápido, seguro, y generalmente produce muy poca molestia.

¿QUÉ OCURRE SI LA BIOPSIA MUESTRA QUE EL NÓDULO ES MALIGNO?

Aún si resulta ser maligno, el nódulo tiroideo, en la mayoría de los casos crece muy lentamente. Es más, una vez que el paciente comienza el tratamiento, las perspectivas son excelentes. La mayoría de los cánceres de tiroides pueden ser extirpados totalmente mediante cirugía. Esta intervención, llamada tiroidectomía, extirpa total o parcialmente la glándula tiroides. La cirugía es generalmente seguida de tratamiento con yodo radiactivo para destruir tanto los "residuos" de células tiroideas normales, como de células cancerosas.

Una vez que la glándula tiroides ha sido extirpada, su médico muy probablemente le indicará tomar hormona tiroidea para reemplazar la que su tiroides antes producía. Otra razón para tomar hormona tiroidea después de la tiroidectomía es que la TSH (producida por la pituitaria) puede hacer que el cáncer crezca. Pero, al tomar las tabletas de hormona tiroidea se envía una señal a la glándula pituitaria para que produzca menos TSH. Así, el tomar las tabletas de hormona tiroidea lo ayudan de dos maneras:

Reemplaza a la hormona tiroidea, que su cuerpo antes producía por sí mismo, a fin de no entrar en estado hipotiroideo.
Le indica a la pituitaria que produzca menos TSH, de manera que si quedan células cancerosas, éstas no crecerán tan fácilmente.

¿UNA VEZ QUE CONCLUYÓ LA CIRUGÍA, ¿EL CÁNCER SE HA IDO PARA SIEMPRE?

Algunas veces el cáncer de tiroides puede persistir, reaparecer o extenderse a otras partes del cuerpo, aún muchos años después de la cirugía. Esa es la razón por la cual su médico necesita que se realice chequeos regulares, especialmente en los primeros cinco a diez años posteriores a la operación.

Si ha tenido una intervención quirúrgica para remover total o parcialmente la glándula tiroides, debido a un tumor maligno, su especialista recurrirá a dos exámenes primarios para controlar si el cáncer ha reaparecido o extendido a otras partes del cuerpo. Uno, es un análisis de sangre (llamado determinación de tiroglobulina, y el otro es el rastreo corporal total (o RCT). Su médico puede decidir llevar a cabo ambos exámenes o simplemente el análisis de sangre.

DETERMINACION DE TIROGLOBULINA

La determinación de tiroglobulina es un análisis de sangre que mide la cantidad de tiroglobulina, una proteína que almacena hormona tiroidea. Las células tiroideas son las únicas células del cuerpo que producen tiroglobulina. Así, si ésta aparece en su análisis de sangre, usted sabrá que células tiroideas o cancerosas están presentes en alguna parte de su cuerpo.

RASTREO CORPORAL TOTAL

Otro examen que controla la reaparición o expansión del cáncer se llama rastreo corporal total, o RCT. En este examen, se le dará a tomar una pastilla o una bebida con una pequeña cantidad de yodo radiactivo, llamado I131(Yodo ciento treinta y uno). Luego, se lo ubicará debajo de una gran cámara que toma una imagen centellográfica (rastreo) de su cuerpo. Si alguna célula tiroidea está presente, aparecerá como una pequeña mancha en la película centellográfica.

¿TENDRÁ ESTE EXAMEN ALGÚN IMPACTO EN MI VIDA?

En la modalidad habitual para examinar la reaparición o expansión del cáncer de tiroides (especialmente si tenían un RCT), se debe suspender la medicación tiroidea por un lapso de 2 a 6 semanas, antes del examen, lo que permite al cuerpo producir suficiente TSH y que el estudio sea más preciso. Los pacientes evaluados de esta manera deben padecer un estado de hipotiroidismo severo. Es más, aún luego del examen y de haber retomado la medicación tiroidea, muchas personas continúan sintiéndose hipotiroideas hasta que el nivel de hormona tiroidea en su torrente sanguíneo vuelve a la normalidad. Algunas personas sienten los síntomas de hipotiroidismo hasta por un lapso de 10 a 12 semanas.

Como mencionamos previamente, la mayor parte de los pacientes tiroidectomizados comienzan a tomar hormona tiroidea después de la cirugía. Esta reemplaza a la hormona que la glándula antes producía. El tomar hormona tiroidea le evita experimentar el hipotiroidismo, que puede provocar una variedad de síntomas. Los síntomas de hipotiroidismo varían de paciente a paciente. Por lo tanto existen pacientes que luego de la suspensión de la terapia de reemplazo hormonal tiroidea perciben muy pocos síntomas y otros que no pueden tolerar esta situación.

¿QUÉ ES THYROGEN®?

La tirotrofina alfa inyectable es similar a la TSH que el cuerpo produce naturalmente, aunque es creada en un laboratorio. Debido a que esta droga es como la TSH, usted no tiene que suspender su terapia hormonal tiroidea antes de los exámenes.

Los efectos colaterales de la aplicación de tirotrofina alfa inyectable son pocos y generalmente leves. Algunas personas experimentan náuseas, cefaleas, debilidad o vómitos luego de su inyección. Pocas personas han experimentado picazón o rash en el lugar de la aplicación

Hay cuatro razones por las que usted y su médico pueden decidir el uso de tirotrofina alfa inyectable cuando debe realizar pruebas de detección de cáncer.

(1) Si una determinación previa de tiroglobulina, realizada mientras estaba bajo terapia hormonal tiroidea, no detectó ninguna célula cancerosa, y su médico desea confirmar este resultado con una determinación de tiroglobulina con tirotrofina alfa inyectable, que es más precisa.
(2) Si usted no está dispuesto a suspender su terapia hormonal y su médico considera que es apropiado el uso de la tirotrofina alfa inyectable.
(3) Si su cuerpo no produce suficiente TSH sin tirotrofina alfa inyectable.
(4) Si tiene determinadas afecciones médicas.

Las determinaciones de tiroglobulina y los rastreos corporales totales realizados cuando suspende su terapia hormonal son comparables a las que se obtienen cuando recibe tirotrofina alfa inyectable.

¿CÓMO PUEDO CONTINUAR CON MI VIDA, SABIENDO QUE EL CÁNCER PODRÍA REGRESAR?

Es inquietante descubrir que uno tiene cáncer de tiroides. Pero su vida puede volver a la normalidad una vez que el tumor le sea extirpado mediante cirugía (o si ya ha tenido una intervención en el pasado) y una vez que se encuentre bajo terapia hormonal tiroidea. Cuídese, comiendo bien, haciendo ejercicios regularmente, y controlando el estrés.

Aprendiendo métodos de relajación, aprendiendo a fijar prioridades y recordando que reír ayuda a reducir el estrés. Disfrute en hacer las cosas que hacía antes de su diagnóstico. Y sobre todo, hágase chequeos regulares para asegurarse de que continúa estando libre del cáncer. Si le resulta difícil tener chequeos regulares por alguna razón, convérselo con su médico.